Marte es un tópico (en el buen sentido de la palabra) en ciencia ficción. Pero cuando un ser humano nacido y educado en Marte desciende a la Tierra de la mano de Robert A. Heinlein, podemos disponernos a leer una crítica mordaz, imaginativa y poco indulgente con los prejuicios de la sociedad terrestre. Y más cuando la protagonista, Podkayne, es una especie de Lolita interplanetaria, de inteligencia precoz y sin pelos en la lengua.
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