Los incas esperaban a su dios creador del universo, Viracocha, pero en su lugar apareció Alonso de Molina, lugarteniente de Pizarro.Fabulando la llegada de los españoles al Perú, Alberto Vázquez-Figueroa cautiva una vez más la conciencia del lector para situarle en la muy placentera levedad de la novela de aventuras.
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