El machete cayó con violencia, rasgando la tupida cortina verde. Lianas, espesura húmeda, se vinieron abajo con el golpe del filo de acero, abriendo paso en la densa espesura selvática. También se llevó por delante el brazo del hombre. Arrancado de cuajo a la altura del hombro por el corte del poderoso machete, el brazo mutilado, chorreando sangre, rebotó ante los ojos de los que se abrían paso en la densa manigua.
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado