Roger Keaton sacó su coche de la carretera y lo detuvo entre los árboles. Después de parar el motor y apagar las luces, miró a Sheila Glennon, la joven que iba a su lado. Veintiún años de edad, pelo rubio, largo y liso, ojos azules, soñadores y profundos, boca tentadora, siempre húmeda y brillante… Roger, cinco años mayor que Sheila, moreno, atlético, apuesto, rodeó con su brazo los desnudos hombros de la muchacha y besó sus incitantes, labios. Sheila Glennon no sólo se dejó besar, complacida, sino que se apresuró a colaborar en la caricia. Roger Keaton, animado, deslizó su mano izquierda por la abertura frontal del blanco vestido femenino, acariciando los esbeltos muslos, de piel tersa, suave, cálida…
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