Kat y su hermano Daniel han tenido mucha suerte. Acaban de mudarse a una casa nueva con dos balcones, montones de habitaciones y un jardín tan grande como un campo de fútbol. Pero toda esa buena suerte está a punto de desaparecer porque están compartiendo la casa con algo realmente maligno. Alguien que se esconde en la cocina, aparece debajo de la fregadera, se mueve sigilosamente, observa, espera...
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado