EL hombre alto, desgarbado, de ojos grises y fríos como la muerte, dijo: —Dos ataúdes de tercera. No pienso gastar más dinero con vosotros, ratas. Lo que sucedió a continuación quizá no se había visto nunca en Hot Springs. Los dos pistoleros tenían empuñados ya los «Colts» y comenzaban ya a apretar los gatillos, cuando el hombre de los ojos grises fue en busca de sus armas con una velocidad diabólica. Pero no desenfundó. Hizo dos extraños giros con ambas muñecas y disparó a través de las pistoleras.
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado