Aquél estaba resultandorealmente un día negro para mí. No es que me considere por lo normal un tipoafortunado, pero desde la mañana había calculado muy bien lo que debía hacerpara que todo marchara sobre ruedas. Y, ciertamente, daba la impresión de queel excesivo cálculo había dado al traste con mis proyectos.
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado