Los curiosos que estaban apoyados a la puerta del saloon que había frente a la oficina del sheriff y prisión de la pequeña ciudad, se quedaron mirando a los dos viajeros que se detuvieron ante la aludida oficina. Hacían una pareja extraordinaria por darse la circunstancia de que eran dos hombres de edades aproximadas y de estatura poco común. Los dos vestían de cowboy, pero con un desgarbo y abandono que hablaba de mucho tiempo sin entrar en ciudades y sin que una mujer interviniera en los asuntos de la ropa de ambos.
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