MISS Dorothy Gleymour quiso correr, chillar... pero el terror había paralizado todos sus miembros, y con los ojos desmesuradamente dilatados y el bello rostro descompuesto por el pánico vio acercarse a tres individuos de silenciosos movimientos, de elevadas estaturas y caras cubiertas por sendos pañuelos, que empuñaban afilados y curvos puñales, cuyas aceradas hojas lanzaban siniestros destellos al ser heridas por la distante luz de un farol...
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado