Cuando la neblina de la mañana empezó a disiparse, apareció ante los ojos de Alex Aimes una perra de aspecto deplorable y su desaliñado dueño. No se podía negar que Will O'Keefe era un hombre atractivo y Alex se sintió atraída por él. Pero ese hombre únicamente iba a causarle problemas y, si se dejaba llevar por su corazón, perdería todo aquello por lo que tanto había luchado.
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