JEFFRIES concibió el proyecto de sumarse a la pequeña caravana de desertores cuando, después de enterarse de la próxima marchar, se encontró con Sally la mañana siguiente del cuarto día en el almacén del poblado. La joven, por orden de su padre, estaba realizando adquisiciones para el viaje, y Barry, tras esperarla a la salida, la interrogó afectuosamente: —¿Es cierto que abandonáis el poblado, Sally? —Sí, nos vamos. —Lo siento de veras. ¿Por qué?
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