Los asesinos eran tres. Los tres parecían iguales entre sí. Y quizá lo eran. Nadie hubiera podido saberlo con exactitud. En realidad, no pretendían parecer diferentes. Y tenían éxito en su empeño. Eran asesinos. Asesinos profesionales. Cuando tenían que cumplir una misión, no acostumbraban a fallar. En esta ocasión, no tenía por qué ser diferente. Y no lo sería.
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado