QUINCE años cumplidos, día a día, en la prisión de Denver, eran muchos años de encierro para un hombre acostumbrado a los grandes horizontes y a moverse con una libertad salvaje, a través de todo el Oeste. Hugh Seitz, los había cumplido con resignación, contando los minutos que iban transcurriendo y los que faltaban por transcurrir hasta la hora dichosa de su libertad...
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado