Leonie Faulkner estaba confusa. Cuando estaban casados, a Adam le había irritado la torpeza de ella. Pero ahora él parecía buscar y provocar su tendencia a dejar caer o golpear cosas. Así, Leonie se encontró rápidamente olvidando las inhibiciones que habían hecho de su matrimonio una agonía. Y, además, Adam estaba incontenible, de ningún modo como el marido que ella recordaba. ¿Cómo podría ella resistírsele?
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado