Hernán Fouché metió la mano entre los cabellos y rascó nervioso el cuero cabelludo. Miraba a Marie con expresión angustiosa. —¿Estás segura? —preguntó una vez más. Marie lo estaba. Hacía tiempo que venía ella rumiando aquella decisión y, decidida ya, no creía que hubiese forma de disuadirla.
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