Fue un día especial para mí. Creo que nunca había conocido a personas tan importantes, en tan corto espacio de tiempo. Casi llegué a sentirme importante yo mismo. El doctor Marcel Giradoux, director general de la Fundación Giradoux, que creara su tío, Pierre Louis Giradoux, hacía ya algunos años, fue el encargado de hacer las presentaciones. Yo sabía ya de antemano que tendríamos huéspedes muy especiales aquella noche, pero nunca pensé que lo fueran tanto. Me presentó inicialmente al hombre de aspecto gris y vulgar, incapaz de destacar en parte alguna entre la mediocridad del ciudadano medio francés, y que, sin embargo, resultó ser quien menos imaginaba yo.
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado