Todo empezó con aquella pared que sonaba a hueco. Stanley había bebido mucho whisky la noche anterior, y no tenía la cabeza clara. Había empezado a beber cuando tuvo que ir a la «Morgue» a identificar dos cadáveres. La identificación fue laboriosa y el forense le hizo reparar en una serie de detalles de ésos que vuelven el estómago al revés. A consecuencia de ello, Stan, en un momento de descanso, salió a comprarse una botella de whisky y empezó a beber.
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