Esta obra pertenece a la primera etapa de su producción —fase romántica— donde recogía la tradición y el folclore noruego, a la vez que retrataba lo que él consideraba defectos del carácter noruego. Es un drama en cinco actos. Simbólicamente expone la falta de solidaridad de Escandinavia frente a la invasión prusiana de Dinamarca. Su protagonista, el sacerdote Brand, sufre una tragedia familiar por mantener sus principios. El idealismo místico y personal se contrapone a una contundente realidad.
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