Cressida no tenía a quién acudir, así que dio gracias al cielo cuando Aldrik van der Linus se ofreció a ayudarla y le consiguió un trabajo en Holanda. Claro, él no estaba interesado en ella como mujer, y la joven no lo culpaba porque estuviera comprometido con alguien tan atractivo como Nicola van Germert. Sin embargo, eso no evitó que se enamorara de él.
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