Tony Guarino creció en el duro mundo del bar y la sala de billar, donde cada gángster era un héroe y cada policía un enemigo. Solo los duros lo lograron. Cuando tenía solo dieciocho años, mató a Al Spingola, jefe de pandillas y asesino despiadado, y fue catapultado a la notoriedad y la fama, pero eso fue solo el comienzo de su ascenso al poder.
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