La famosa marca de automóviles Arrow presumía de tener una de las mejores escuderías de Fórmula 1 del mundo. Y era cierto. Últimamente la Arrow estaba cosechando grandes triunfos en todas las competiciones en las que intervenía. El último había sido en el circuito holandés de Zandvoort, donde Clive Power se había impuesto a los Lafitte, Nelson Piquet, Reutemann, etc. Si Guss Scopelli, el presidente de la Arrow, estaba orgulloso de su escudería, no lo estaba menos de su corredor Clive Power.
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