Aaron era un empresario de éxito. Sin embargo, había salido de la nada. Sin infancia. Sin pasado. Su casa era un Tesoro. Lleno de riquezas, apartado. Y con visitas frecuentes. De mujeres. Alice era la siguiente. Pero iba a descubrir la verdad. Que Aaron, no era Aaron. Sino Aegon. Que no tenía 30 años, sino 1000. Y que había despertado… … para reconquistarlo todo. Incluida a ella.
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado