Le obsesionaba. Un «micropunto». ¿Lo que ahora se había dado en llamar un «micropunto»? Alf Baxter no lo sabía con absoluta certeza pero lo presumía. El contacto debería hacerse lejos de allí, dentro de muchas horas, pero aquello no le impedía pensarlo. Unos guantes negros en las manos de una mujer.
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado